Muchas personas quisieran llegar a una edad avanzada con la dentadura en buen estado. Tener una buena dentadura suele ser un símbolo de juventud y es importante para el procesamiento de los alimentos durante la digestión. Sin duda los cuidados clásicos como el cepillado, el hilo dental y los enjuagues bucales ayudan.
Sin embargo, a muchas personas (más a las que no utilizan regularmente los cuidados anteriores) se les acumula placa o sarro en los dientes, que puede llegar a calcificarse y formar esas duras concreciones (cálculos dentales) que hasta a los dentistas les cuesta quitar con sus instrumentos.
Desde la antigüedad se ha notado que algunas personas son más propensas a las enfermedades dentales (cálculos, caries, gingivitis, periodontitis) que otras. Para el caso de la caries, el vivir en regiones con cierta abundancia de flúor en los suelos y las aguas (de donde pasa a los alimentos) podía ayudar a la prevención de éstas. Mucha controversia se ha desatado en los últimos tiempos sobre el uso del flúor, ya que se indica que si el esmalte de los dientes lo necesita, el flúor se debe aplicar sólo de manera tópica (por contacto como en las pastas dentales) y no ingiriéndolo (como cuando se agrega al agua que viene por tubería), porque el flúor puede contribuir a la fragilidad de los huesos (osteoporosis) y su combinación con el aluminio puede ayudar al desarrollo de la enfermedad de Alzheimer al combinarse con los lípidos de las células (y el cerebro es rico en lípidos (grasas)). En tal caso, no deje que sus niños se traguen la espuma de la pasta de dientes (con excepción de los dientes, los huesos del cuerpo no tienen esmalte y no necesitarían flúor).
Estudios recientes indican que las personas que consumen alimentos ricos en vitamina K2 tienen dientes más resistentes y una baja formación de cálculo dental. Algunos alimentos ricos en vitamina K2 son el natto (un alimento japonés parecido al queso pero hecho con soya fermentada), los quesos madurados, las yemas de huevo, las vísceras (hígado, riñones, etc.), los huevos de pescado, las carnes rojas (de reses alimentadas con pastos verdes, no con granos).
Muchas personas conocen la importancia de la vitamina K (la letra viene de la palabra alemana Koagulation) en la coagulación de la sangre y su uso para evitar hemorragias. Es una vitamina liposoluble, es decir, se disuelve en las grasas. Pero existen dos tipos naturales de vitamina K que son la K1 y la K2. La vitamina K1 también se conoce como filoquinona o fitomenadiona y es la forma más común de la vitamina K. Se encuentra en los vegetales verdes como la espinaca, el brócoli, el perejil, etc.
A su vez, la vitamina K2 se divide en dos tipos: menaquinona-4 (abreviada como MK4) y menaquinona-7 (abreviada como MK7). La MK4 se produce en los animales y humanos a partir de la K1 sin intervención bacteriana (es por esto que la carne de animales alimentados con pastos verdes contiene más K2 que la de los alimentados con granos, porque hay más K1 en los pastos verdes que en granos como el maíz). La MK7 se produce a partir de la K1 por fermentación bacteriana (por ejemplo, en los intestinos de animales y humanos). La vitamina K en el natto que se produce por fermentación bacteriana es prácticamente sólo MK7.
Algunos estudios señalan que la vitamina K2 produce beneficios que no se consiguen con la K1. Estos beneficios son: la vitamina K2 ayuda a fijar el calcio en los lugares adecuados del cuerpo que son los huesos y los dientes, por lo cual disminuye el exceso de calcio del torrente sanguíneo y evita que se fije en las paredes de las arterias previniendo enfermedades cardiovasculares; disminuye el exceso de calcio en la saliva evitando la formación de cálculos dentales; al fortalecer los huesos disminuye la posibilidad de osteoporosis; al fortalecer los dientes previene la formación de caries; disminuye la posibilidad de formación de cálculos biliares y renales. Un estudio indica que la vitamina K2 podría reducir la aparición de cáncer de próstata en un 35%. No hay estudios que indiquen toxicidad por el consumo de vitamina K2 o que haya un exceso de coagulación de la sangre por su consumo.
Muchos investigadores señalan que si se consumen alimentos ricos en vitamina K1 el cuerpo puede fabricar las cantidades necesarias de vitamina K2. Otros investigadores indican que muchas personas no producen las cantidades requeridas de K2 o que si las producen no las absorben adecuadamente.
Si en su boca se forman con facilidad cálculos dentales, probablemente a usted se le puede depositar con facilidad calcio en las arterias con el consiguiente endurecimiento de las mismas y puede tender también a la formación de cálculos biliares y/o renales. Usted puede necesitar un suplemento adicional de vitamina K2. Como la vitamina D ayuda a la fijación del calcio en los huesos, muchos recomiendan consumir vitamina K2 junto con vitamina D. No se recomienda tomar vitamina K si está usando anticoagulantes (a veces llamados adelgazantes de la sangre).
Diversos fabricantes de vitaminas ya tienen a la venta cápsulas de vitamina K2 con vitamina D.
Sin embargo, a muchas personas (más a las que no utilizan regularmente los cuidados anteriores) se les acumula placa o sarro en los dientes, que puede llegar a calcificarse y formar esas duras concreciones (cálculos dentales) que hasta a los dentistas les cuesta quitar con sus instrumentos.
Desde la antigüedad se ha notado que algunas personas son más propensas a las enfermedades dentales (cálculos, caries, gingivitis, periodontitis) que otras. Para el caso de la caries, el vivir en regiones con cierta abundancia de flúor en los suelos y las aguas (de donde pasa a los alimentos) podía ayudar a la prevención de éstas. Mucha controversia se ha desatado en los últimos tiempos sobre el uso del flúor, ya que se indica que si el esmalte de los dientes lo necesita, el flúor se debe aplicar sólo de manera tópica (por contacto como en las pastas dentales) y no ingiriéndolo (como cuando se agrega al agua que viene por tubería), porque el flúor puede contribuir a la fragilidad de los huesos (osteoporosis) y su combinación con el aluminio puede ayudar al desarrollo de la enfermedad de Alzheimer al combinarse con los lípidos de las células (y el cerebro es rico en lípidos (grasas)). En tal caso, no deje que sus niños se traguen la espuma de la pasta de dientes (con excepción de los dientes, los huesos del cuerpo no tienen esmalte y no necesitarían flúor).
Estudios recientes indican que las personas que consumen alimentos ricos en vitamina K2 tienen dientes más resistentes y una baja formación de cálculo dental. Algunos alimentos ricos en vitamina K2 son el natto (un alimento japonés parecido al queso pero hecho con soya fermentada), los quesos madurados, las yemas de huevo, las vísceras (hígado, riñones, etc.), los huevos de pescado, las carnes rojas (de reses alimentadas con pastos verdes, no con granos).
Muchas personas conocen la importancia de la vitamina K (la letra viene de la palabra alemana Koagulation) en la coagulación de la sangre y su uso para evitar hemorragias. Es una vitamina liposoluble, es decir, se disuelve en las grasas. Pero existen dos tipos naturales de vitamina K que son la K1 y la K2. La vitamina K1 también se conoce como filoquinona o fitomenadiona y es la forma más común de la vitamina K. Se encuentra en los vegetales verdes como la espinaca, el brócoli, el perejil, etc.
A su vez, la vitamina K2 se divide en dos tipos: menaquinona-4 (abreviada como MK4) y menaquinona-7 (abreviada como MK7). La MK4 se produce en los animales y humanos a partir de la K1 sin intervención bacteriana (es por esto que la carne de animales alimentados con pastos verdes contiene más K2 que la de los alimentados con granos, porque hay más K1 en los pastos verdes que en granos como el maíz). La MK7 se produce a partir de la K1 por fermentación bacteriana (por ejemplo, en los intestinos de animales y humanos). La vitamina K en el natto que se produce por fermentación bacteriana es prácticamente sólo MK7.
Algunos estudios señalan que la vitamina K2 produce beneficios que no se consiguen con la K1. Estos beneficios son: la vitamina K2 ayuda a fijar el calcio en los lugares adecuados del cuerpo que son los huesos y los dientes, por lo cual disminuye el exceso de calcio del torrente sanguíneo y evita que se fije en las paredes de las arterias previniendo enfermedades cardiovasculares; disminuye el exceso de calcio en la saliva evitando la formación de cálculos dentales; al fortalecer los huesos disminuye la posibilidad de osteoporosis; al fortalecer los dientes previene la formación de caries; disminuye la posibilidad de formación de cálculos biliares y renales. Un estudio indica que la vitamina K2 podría reducir la aparición de cáncer de próstata en un 35%. No hay estudios que indiquen toxicidad por el consumo de vitamina K2 o que haya un exceso de coagulación de la sangre por su consumo.
Muchos investigadores señalan que si se consumen alimentos ricos en vitamina K1 el cuerpo puede fabricar las cantidades necesarias de vitamina K2. Otros investigadores indican que muchas personas no producen las cantidades requeridas de K2 o que si las producen no las absorben adecuadamente.
Si en su boca se forman con facilidad cálculos dentales, probablemente a usted se le puede depositar con facilidad calcio en las arterias con el consiguiente endurecimiento de las mismas y puede tender también a la formación de cálculos biliares y/o renales. Usted puede necesitar un suplemento adicional de vitamina K2. Como la vitamina D ayuda a la fijación del calcio en los huesos, muchos recomiendan consumir vitamina K2 junto con vitamina D. No se recomienda tomar vitamina K si está usando anticoagulantes (a veces llamados adelgazantes de la sangre).
Diversos fabricantes de vitaminas ya tienen a la venta cápsulas de vitamina K2 con vitamina D.
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